LOS EVANGELIOS
1. ¿Qué son los evangelios?
Los evangelios son los cuatro libros del Nuevo Testamento
en
los que se habla de la vida,
enseñanzas, acciones, pasión, muerte y resurrección de Jesús
de Nazaret, el Hijo de Dios y
salvador del mundo, lo cual para los creyentes es Buena Noticia. Esta Buena Noticia recoge
tradiciones transmitidas por discípulos en el seno de las comunidades cristianas primitivas.
Aunque los autores de los evangelios
tienen el propósito de componer un relato sobre
Jesús que guarde fidelidad
a lo sucedido, la finalidad de los evangelios no es hacer una biografía
exhaustiva de Jesús, con datos minuciosos. Los evangelios tienen una
finalidad pastoral:
fortalecer la fe de los lectores (Lc
1,4)
y suscitar la fe que conduce a la vida eterna (Juan 20,31).
2. Del “Evangelio” a los evangelios
Hay que distinguir entre “Evangelio” y “evangelios”. El Evangelio era el mensaje de
Jesús y sobre Jesús, mientras que los “evangelios” eran los escritos en los que se contenía dicho mensaje. En la lengua común del imperio romano la palabra Evaggelion significa “buena noticia”, por lo cual los cristianos decidieron llamar así a la buena noticia de la llegada del reinado de Dios que se había hecho presente en
Jesús resucitado (Mc 1,1).
Los libros que nosotros conocemos hoy como “evangelios” no fueron llamados así por sus autores. El único evangelista que pone nombre a su escrito es Lucas, y le llama “relatos” (Lc 1,1). El término “evangelio”
se
usaba para referirse a la proclamación oral de la buena noticia de Jesús y sobre Jesús. El primero en utilizar el término “evangelio” para referirse al escrito sobre Jesús es Marción, en la segunda
mitad del siglo II.
3. Evangelios
canónicos y
evangelios apócrifos
Son canónicos aquellos evangelios que fueron aceptados por las primeras comunidades cristianas como inspirados, y pasaron a formar parte del canon o lista oficial de libros inspirados
del
Nuevo Testamento. Estos evangelios canónicos son cuatro: Mateo, Marcos,
Lucas y
Juan.
Estos cuatro evangelios canónicos representan
dos
tradiciones distintas sobre el mismo acontecimiento de Jesús: Mateo, Marcos y Lucas representan
una misma tradición, por lo que tienen muchas cosas en común y por lo cual se les llama evangelios sinópticos. En cambio, el evangelio
de Juan representa otra tradición, y de ahí sus diferencias con los sinópticos. No obstante, los cuatro coinciden en lo fundamental:
Jesús, en cuya vida, enseñanzas, acciones,
pasión, muerte y resurrección acontece la salvación de Dios.
Además de estos cuatro evangelios
canónicos, algunos cristianos escribieron otros libros
que también fueron llamados evangelios, pero que no recibieron el reconocimiento oficial de la Iglesia como libros canónicos. A estos libros no
canónicos, cuyo contenido era la
vida y enseñanzas de
Jesús, se los llamó “evangelios apócrifos”.
Los evangelios apócrifos se diferencian de los evangelios canónicos, entre otras cosas, en
que los apócrifos suelen desarrollar una etapa del acontecimiento de Jesús (infancia, enseñanzas,
etc.). Así, atendiendo a su contenido, tenemos cuatro grandes grupos de apócrifos: de la infancia (Protoevangelio de Santiago), de dichos (evangelio de Tomás y Apócrifo de Santiago), de la
pasión y resurrección (Evangelio de Pedro), diálogos
del
resucitado (Evangelio de María Magdalena).
4. Claves para interpretar los evangelios
Una primera clave de interpretación es tener en cuenta que los evangelios son relatos, y como tales tienen la finalidad de vincular las enseñanzas y el misterio de Jesús a la historia. De manera que no se pueden leer los evangelios desconectándolo de
su contexto histórico y
narrativo.
Una segunda
clave es tener en cuenta que los evangelistas, queriendo ser fieles a las
tradiciones sobre Jesús, procuraron responder a las circunstancias de las comunidades cristianas, actualizando la Buena Noticia para la realidad de sus lectores. De manera que hemos
de leer los evangelios desde el contexto de las comunidades en las que y para las que fueron escritos.
Una tercera clave es tener en cuenta que los evangelios
están “teologizados”, es decir, que se mira y se cuenta el acontecimiento Jesús desde la perspectiva de la experiencia de fe de las primeras comunidades cristianas representada
por
los evangelistas. De manera que debemos leer los evangelios desde esa perspectiva de fe con
que
se escribieron.
5. Evangelio de
Marcos
Ahora nos dedicamos al evangelio de Marcos. Veremos algunos datos y claves teológicas que nos ayuden a entenderlo mejor.
5.1 Autor, fecha
y destinatarios de Marcos
En cuanto al autor de
este evangelio, la tradición lo atribuye a un tal Juan Marcos (“Juan” es nombre judío
y “Marcos” es griego), que podría tratarse de un judeo cristiano,
relacionado con el apóstol Pedro (Hch 12,12, 1ª Pedro 5,13), y que podría ser el mismo que acompaña al apóstol
Pablo en su primer viaje (Hch 12,25; 13,5) y luego al final de la vida de Pablo (Col 4,10; Flm 24; 1 Tim 4,11).
·
En cuanto a la fecha de composición, por las indicaciones del mismo evangelio de
Marcos, pudo haber sido escrito entre el año 60 y 70 d. C. (8,34-38; 10,30.35-45; 13,8-10),
tiempo de persecución y crisis para los cristianos, que culminará con la destrucción de Jerusalén
y el Templo el año 70.
En cuanto a los destinatarios del evangelio de
Marcos, habría sido escrito para la
comunidad cristiana de Roma. Esta afirmación está avalado por datos
que ofrece el mismo
evangelio de Marcos: a) explicación de costumbres judías (7,3-4; 14,12; 15,42); b) traducción al
griego de expresiones arameas (3,17; 5,41; 7,11; 10,46; 14,36; 15,34); c) uso de palabras en latín
(centurión, legión, denario, pretorio, etc.); d) alusiones al
derecho y horario romano (10,12; 13,35), e) explicación de monedas
hebreas por su equivalencia romana (12,42); f)
presentación
de un romano como primero en reconocer la verdadera identidad mesiánica de Jesús (15,39).
En cuanto a las características
de la comunidad cristiana a la que se dirige Marcos, habría sido una “iglesia doméstica”, es decir, que se reunía
en una casa de familia para la
celebración del culto y para la catequesis. Además, sería una comunidad misionera (13,10; 14,9), comprometida con la evangelización entre los paganos, siguiendo el mismo ejemplo de Jesús (5,1-20;
7,24-30; 8,10). La característica principal de esta comunidad sería su situación de perseguida (8,34-38; 10,30.35-45; 13,8-10).
5.2 Estructura temática de
Marcos
En cuanto a la estructura temática, el evangelio de Marcos se puede dividir en dos grandes partes con un prólogo y un apéndice:
Prólogo (1,1-13)
I. Jesús, el Mesías (1,14-8,30)
Revelación de Jesús y ceguera de los dirigentes
judíos (1,14-3,6) Revelación de Jesús e incomprensión de parientes y paisanos (3,7-6,6)
Revelación de
Jesús y reconocimiento de sus discípulos (6,6-8,30)
II. Jesús, Mesías sufriente e Hijo de
Dios (8,31-16,8)
Camino a Jerusalén: revelación del camino doloroso del Mesías (8,31-10,52) En Jerusalén: revelación de Jesús como Juez y Señor del Templo (11,1-13,37)
Pasión y resurrección de
Jesús: revelación en plenitud (14,1-16,8)
Apéndice canónico (16,9-20)
5. 3 Contenido teológico de Marcos
La pretensión del evangelio de Marcos es afianzar la fe de la comunidad cristiana de Roma para la que escribe, dada su situación de persecución y de crisis. Para ello Marcos
entiende que la clave está en comprender correctamente
la
identidad de
Jesús.
El principio fundamental que unifica y organiza todo el evangelio de Marcos es de
carácter teológico: la revelación de la identidad de Jesús, el Mesías esperado (8,27-30),
el
Hijo de Dios (15,39). Afincado en este principio teológico fundamental, Marcos
construye su obra desarrollando las ideas que explicitan su
pensamiento teológico.
Marcos muestra la identidad de Jesús no de manera abstracta, sino en relación a grupos de personas, especialmente
en
relación al grupo de sus discípulos. Así el evangelio de Marcos
se desarrolla sobre dos temas centrales que se entrelazan continuamente:
identidad de Jesús e
identidad del discípulo.
La identidad de los discípulos de Jesús está caracterizada por ser sus seguidores fieles y comprometidos: llamados a conocerlo y seguirlo (1,16-20;
2,13-14; 10,17-22), llamados a ser “pescadores de personas” (1,17), llamados a una convivencia fraterna regida por el servicio
(9,33-37; 10,35-45), y llamados
a una vida de renuncia y lealtad
sin condiciones (8,34).
6. Evangelio de Mateo
Continuamos con el Evangelio según san Mateo. Veremos algunos datos y claves
teológicas que nos ayuden a entenderlo mejor.
6.1 Autor, fecha
y destinatarios de Mateo
En cuanto al autor
de este evangelio, aunque una tradición muy antigua lo atribuye a
Mateo el
publicano, uno de los doce discípulos (9,9), actualmente los expertos se inclinan a
señalar que el autor fue un cristiano de la segunda
generación, que conocía el griego y estaba familiarizado con el Antiguo
Testamento.
En cuanto a la fecha de composición, habría sido escrito entre el año 80 y el 90 d. C. Esto porque, por un lado, el evangelio de Mateo hace referencia a la destrucción
de
Jerusalén
ocurrida el año 70 d. C. (22,7; 23,28; 24,15), y
por
otro lado, ya en el año 110 d. C. el escritor
cristiano san Ignacio de Antioquía cita en sus cartas el evangelio de Mateo y presupone que
dicho evangelio ya estaba
extendido y era aceptado por diversas comunidades.
En cuanto a los
destinatarios del evangelio de Mateo, habría sido escrito en Antioquía de
Siria, ciudad de lengua griega y de
importante colonia judía. Allí se asentó una de las primeras
comunidades cristianas
(Hch
11,19-30),
donde se
mezclaban
judeocristianos
y
paganos
conversos al cristianismo. De ahí que en el evangelio de Mateo los paganos
son presentados de forma positiva (2,1-12; 8,5-13; 15,21-28; 27,54; 28,18-20).
En cuanto a la situación de la comunidad cristiana a la que se dirige Mateo, destaca su ruptura con el judaísmo, lo que se evidencia en el evangelio (5,17-48; 10,16-25; 23; 27,15-26.62-
66; 28,11-15). Este conflicto entre Cristianismo y Judaísmo es parte de una etapa del desarrollo del Cristianismo, que progresivamente se distancia del Judaísmo y va adquiriendo identidad propia. Por eso Mateo, entre
otras cosas, propone una organización interna de la Comunidad que sea fraterna
y
basada
en las relaciones familiares
(23,8-12); esto como
alternativa
a
la
organización piramidal de la Sinagoga judía.
6.2 Estructura temática
de Mateo
En cuanto a la estructura
temática, el evangelio de Mateo se puede dividir en tres grandes partes:
Primera parte (1,1-4,16)
1. Infancia de
Jesús (1,1-2,23)
2. Preparación para la misión (3,1-4,16)
Segunda parte (4,17-16,20)
1. El anuncio del Reino (4,17-11,1)
2. Jesús es rechazado (11,2-16,20)
Tercera parte (16,21-28,20)
1. Jesús instruye a los discípulos (16,21-20,34)
2. Jesús es rechazado (21,1-28,20)
6.3 Contenido teológico de Mateo
1.
En el evangelio de Mateo hay varias ideas teológicas claves para entender su mensaje. En
primer lugar, hay una cristología según la cual Jesús, el Mesías, el hijo de David (11,2; 22,42), Hijo de
Dios (3,17; 17,5), Hijo del hombre (24,29-31; 25,31-46) sigue estando presente en medio
de la Comunidad cristiana como Señor resucitado. Esta presencia da confianza y fortaleza en medio de las tribulaciones, orienta en la toma de decisiones y anima a la misión (1,23; 18,20;
28,20).
En segundo
lugar, Mateo elabora una eclesiología, según la cual la Iglesia de Jesús es una comunidad de hermanos (18; 20,26-27; 23,11-12) que crecen en la fe (14,33) y el conocimiento
de las enseñanzas de
Jesús (13,51; 16,12; 17,13).
Y finalmente, en Mateo encontramos principios de la moral cristiana. En efecto, dada la situación de conflicto entre cristianismo y judaísmo, Mateo quiere dar a los cristianos una nueva
AUWH (halaká), es decir, norma de conducta coherente con su identidad de fe. El auténtico
discípulo de Jesús cumple la voluntad de Dios, poniendo en práctica las enseñanzas
de
Jesús en
las que se expresa esa voluntad (7,15-27; 21,28-32; 24,45-25,46).
ACTIVIDAD GRUPAL:
1.
Elaborar un cuadro
sinóptico sobre el tema los Evangelios
2.
Elabora una sinópsis sobre el Evagelio de Lucas, siguiendo las
indicaciones del profesor.